Con esta operación, la dirección deportiva mata dos pájaros de un tiro, pues Sergio Sánchez deja hueco en la defensa, la línea con más excedente de jugadores, y también dinero para poder ir con más fuerza al mercado en busca de ese central con jerarquía, contundente y buen manejo de balón que quiere Marcelino para completar la retaguardia sevillista.
Es más, en el Sevilla no se esperaban que pudiera darse esta operación, que no ven con malos ojos pese al cariño que ha inspirado en el club un futbolista que hubo de pasar por el quirófano, con el apoyo económico y anímico del club, para poder volver a jugar al fútbol de alta competición. Pero tras su reaparición no terminó de entenderse con Gregorio Manzano y no rindió a un alto nivel.
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